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Experiencias y Opiniones
Ciencias de la Tierra en el Ecuador
Experiencias y Opiniones de SEED
 

En Quito, Ecuador, los alumnos exploran su entorno volcánico

16 al 23 de noviembre de 2005 [Quito, Ecuador]

Fotografía del grupo

Del 16 al 23 de noviembre de 2005 se realizó un taller escolar de SEED en el Colegio Nacional Eloy Alfaro de Quito (Ecuador), al que asistieron 21 alumnos de entre 15 y 18 años. El taller trató sobre Ciencias de la Tierra y cómo los eventos geofísicos, como las erupciones volcánicas y los terremotos, se pueden comprender desde la estructura y composición de la Tierra y su permanente evolución. ¿Existe algún lugar más apropiado para hablar de la Tierra como planeta vivo que en la “mitad del mundo”? Quito no solamente se encuentra ubicada sobre el Ecuador (latitud 0° 0' 0"), sino que también está rodeada por varios de los grandes volcanes que hacen de la Cordillera de los Andes una de las regiones más activas del planeta desde el punto de vista geológico. Inmediatamente nos dimos cuenta de la pertinencia del tema cuando, la primera mañana en el lugar, descubrimos que los 21 alumnos participantes del taller ya habían sentido (¡muchas veces!) vibraciones sísmicas durante temblores y pequeños terremotos. ¡Ninguna de nosotras las había sentido nunca!

 


Se trató un tema por día mediante una presentación de los nuevos conceptos científicos con muchas ilustraciones y actividades prácticas interactivas. Por eso, a lo largo de toda la semana, los alumnos descubrieron la formación y estructura de la Tierra, el complicado mecanismo de las placas tectónicas y la potente actividad de los volcanes y terremotos. ¡Como ya lo esperábamos, los alumnos estaban absolutamente fascinados con nuestras tremendas historias de erupciones volcánicas! Ellos también tenían historias para contarnos, como las espectaculares erupciones freáticas del Guagua Pichincha de las que fueron testigos el 5 y 7 de octubre de 1999. Una enorme nube de vapor, agua y cenizas que, con forma de hongo, se elevó más de 12 km por encima de la ciudad de Quito y la cubrió de cenizas en sólo unas pocas horas. ¡Afortunadamente nadie salió herido!

Gran parte de cada día se destinó a proyectos grupales. En la primera tarde se formaron siete grupos de tres alumnos cada uno, y el proyecto comenzó con la elección de un volcán ecuatoriano para cada grupo. Por un lado, los alumnos debían crear una página web para presentarse, presentar su volcán y contar la historia y las leyendas de dicho volcán. Para encontrar la información necesaria, investigaron en Internet. Al terminar el taller, se alojaron las siete páginas web en el sitio web de SEED. Por otro lado, para estimular la creatividad de los participantes, se les pidió que construyeran un volcán utilizando cartón, diarios, papel aluminio, tierra y pintura. Debían realizar un modelo a escala del volcán de su equipo que se pareciera lo más posible al original. Esta actividad culminó con un simulacro de erupciones volcánicas. Seguramente no es necesario describir la excitación que se vivió en el salón de clase mientras procedíamos con las erupciones de los siete volcanes.

Para el cuarto día de taller se organizó una excursión al volcán Cotopaxi. Luego del viaje en autobús desde Quito, dejamos el estacionamiento, a una altitud aproximada de 4500 m, y continuamos subiendo otros 300 m para llegar al refugio que se encontraba a unos 4800 m sobre el nivel del mar. ¡A esta altitud, incluso una pequeña caminata es todo un desafío! Durante un merecido descanso en el refugio, conversamos sobre el volcán, y más generalmente, sobre el vulcanismo en los Andes. Después, para ilustrar los métodos de monitoreo utilizados normalmente en volcanes peligrosos como el Cotopaxi, les mostramos a los alumnos una estación sísmica cercana al refugio. Esta estación se comunica por telemetría con el Instituto de Geofísica del Ecuador. Otra caminata nos llevó al límite de la nieve, de allí en adelante se necesitan habilidades de montañista para alcanzar la cima a los 5897 m. Simplemente piensa que, antes de este viaje, ¡solamente dos de los alumnos habían podido visitar el refugio del volcán Cotopaxi, y la mitad de ellos nunca había tocado la nieve!

Durante este taller intentamos estimular el talento y las aptitudes de los alumnos guiándolos a través de tres actividades principales, el descubrimiento de nuevos conceptos científicos, el trabajo en equipo y la observación de la naturaleza. En nuestra última mañana, pudieron compartir con sus maestras y compañeros lo que habían aprendido y construido. Por eso, en el auditorio principal de la escuela, cada equipo subió al escenario para presentar su volcán y su página web. ¡Una excelente oportunidad de realizar nuevamente las erupciones volcánicas! ¡Superaron nuestras expectativas! Esa mañana estuvo cargada de sorpresas para nosotras, como una presentación de diapositivas sobre la semana completa, sus agradecimientos leídos en inglés y en francés y bailes y comidas típicas. El evento culminó con un almuerzo festivo en la escuela. Este último día fue muy emotivo para nosotras.

A pesar de que nuestro proyecto de SEED requirió una increíble cantidad de trabajo previo, ambas nos sentimos completamente recompensadas con el entusiasmo y la curiosidad de los alumnos. Nuestra gran satisfacción consiste en pensar que tanto este taller como nuestra presencia pueden haber expandido sus horizontes, haciéndolos pensar más allá de sus límites y que tal vez hayamos cambiado, aunque sea un poquito, la forma en que observan la naturaleza y se acercan a la ciencia. El propósito no era convertirlos en expertos en Ciencias de la Tierra. El desafío fue abrir sus mentes y mostrarles que no se debe dar nada por sentado y que muchas cosas se pueden comprender y explicar de manera racional. Para cumplir semejante objetivo no existe método mejor que “Aprendizaje en Acción”.

Esta gran aventura no habría sido posible sin el apoyo de nuestro cuerpo directivo de Sugar Land y los coordinadores de SEED en Quito (Gioconda Tovar, Jaime Muñoz y Manuel Paz). Tanto el director y vicedirector de la escuela, como la maestra que participó en el proyecto y la bibliotecaria fueron de los más hospitalarios y de gran ayuda a lo largo del taller. Cada día, apreciamos mucho la gentil ayuda de los voluntarios de SEED de la oficina de Schlumberger en Quito, de las oficinas de clientes, del campo y de la Asociación de Cónyuges. ¡Nuestro más sincero agradecimiento a todas las personas que participaron en este fantástico proyecto!

Para obtener más información, visita el sitio web creado por los participantes e instructores del proyecto: Proyecto de Geología.

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