La Tierra recicla continuamente su corteza. Produce nueva corteza en los límites de algunas placas mientras destruye la vieja en otros límites de placas. Todos estos lugares tienen una característica en común: los terremotos, que son el resultado de la tensión creada por los bordes de las placas cuando tienden a acercarse entre sí. La roca puede soportar cierta cantidad de tensión, pero si hay demasiada, finalmente se romperá. Cuando hay una fractura de este tipo, se produce un movimiento a lo largo de la falla que ocasiona un terremoto. La posición geográfica en la que se produce la fractura se denomina el epicentro del terremoto.
Muchos terremotos son de escasa intensidad y no producen mucho efecto en la superficie, pero los resultados perjudiciales de un terremoto de gran intensidad se pueden sentir a miles de kilómetros del epicentro.
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Haz clic sobre el globo para hacerlo girar y ver los epicentros de casi 2.000 terremotos que se han trazado desde 1999 hasta 2003.
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